REGULACIÓN ELÉCTRICA, ENTRE LA INCOHERENCIA Y LA DEMAGOGIA MEDIOAMBIENTAL? PARTE 2
4- La falacia nuclear queda expresada con suma nitidez.
Era una fuente de energía barata y segura pero ahora el impacto económico de sus “cargas y servidumbres” es tan “difícil de evaluar” que las empresas propietarias de las centrales nucleares no pueden hacer frente a ellas y por eso ha de hacerse cargo la sociedad y el Estado de la responsabilidad civil en caso de accidentes y de la gestión de los residuos nucleares.
Si tenemos un problema con las nucleares, se debería programar el cierre de todas –como propone la Fundación en sus Propuestas de Política Energética– para no cargar a la sociedad lo que es de exclusiva responsabilidad de sus propietarios privados.
Por ello podría considerarse que este Anteproyecto de Ley socializa los riesgos e impactos en la gestión de la seguridad y los residuos nucleares que, con un eufemismo sin par, pasan a denominarse “servidumbres” de la energía nuclear.
A la vez, viene a expresar que la energía nuclear es inviable sin fuertes ayudas públicas y que a nuestras autoridades les preocupa más la rentabilidad para unos pocos que la seguridad de todos.
La falta de transparencia nuclear es una grave deuda con la sociedad. Dado que son el Estado y la sociedad los que se hacen cargo de estas “servidumbres” la Fundación considera necesario un debate sobre el futuro de esta tecnología.
5- Otra falacia que se descubre en este Anteproyecto de Ley, frente a la idea que se ha mantenido siempre por la generación convencional, es que los combustibles fósiles gozan de grandes subvenciones.
Las exenciones fiscales que ahora se eliminan del gas, el fuel y el gasóleo para generación de electricidad y el coste que se repercute a la gran hidráulica como internalización de unos costes ambientales pueden considerarse un eufemismo ya que no son tales, porque en realidad han sido sobre-ingresos que estas tecnologías han obtenido con la opacidad del sistema y el beneplácito del regulador y que, además, ahora se repercutirán a los consumidores en futuras subidas de la luz y del gas.
6- Al final, el mensaje que se lanza es que toda esta fiscalidad ambiental es para pagar las renovables, pero lo que de verdad contiene esta propuesta legislativa es una socialización del riesgo nuclear para garantizar los beneficios de las centrales nucleares y una internalización de costes de la generación de origen fósil y gran hidráulica que se trasladará directamente al recibo de la luz y el gas para mantener su actual rentabilidad.
Es un maquillaje burdo que deja nuestro sistema eléctrico intacto al no entrar en el fondo de los costes regulados, ni en la conformación de precios del pool eléctrico, ni en los efectos inflacionistas de las subastas que determinan el precio de la luz, ni en los costes extra peninsulares, ni en los pagos por capacidad y por los servicios de ajuste del sistema.
Los mecanismos que garantizan los ingresos de las tecnologías convencionales no cambian y, por el contrario, se termina de desmontar por completo el sistema de fomento de las energías renovables y de la eficiencia energética.
7- Bajo el señuelo de lo que cuestan las renovables se mantiene la falta de competencia sobre la que se asientan los beneficios de las grandes corporaciones energéticas.
Llama la atención la ausencia de medidas para otros usos de la energía que no sea el eléctrico.
Sobretodo, con la enorme preocupación que ha levantando la subida de los combustibles, su efecto en la inflación y los escenarios cada vez más inciertos que se ciernen sobre los futuros precios del gas y del petróleo.
Pero la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles no parece preocupar a nadie, pese a representar una salida de riqueza nacional equivalente al 5% del PIB y un coste once veces superior al de las primas de las renovables.
La conclusión es que dentro de seis meses nuestro sistema eléctrico seguirá teniendo los mismos problemas y los mismos déficits, que el fin del impulso a las renovables y el fomento al consumo de combustibles fósiles y energía nuclear seguirá encareciendo la luz y el gas y aumentando nuestra vulnerabilidad por el aumento de nuestra dependencia energética y que estaremos más cerca de una crisis energética simplemente por haber apoyado unas fuentes energéticas de las que no disponemos y haber abandonado aquellas de las que podemos disponer ilimitadamente.
Fuente:
www.ecoticias.com