LA GRAVE AMENAZA NUCLEAR TRAS EL TERREMOTO Y EL TSUNAMI EN JAPÓN REABRE JUSTIFICADAMENTE LAS DUDAS MUNDIALES SOBRE LA ENERGÍA NUCLEAR.
El pueblo de Japón puede recuperarse materialmente de un terremoto y de un Tsunami en relativamente poco tiempo, sin embargo poco pueden hacer con la radiación emitida por una central nuclear que puede hacer inhabitable una porción de su territorio por muchas décadas.
La auténtica alternativa sustentable, pese a quien pese, pasa por apostar a las energías renovables (solar, eólica, biomasa, geotérmica) que no producen emisiones algunas contaminantes en su funcionamiento y que en caso de avería o catástrofe natural, no tienen mayor prejuicio para la población que el dejar de generar energía.
Muchos defensores de la energía nuclear afirman que la suya es la única alternativa viable para contener el calentamiento global y que las energías renovables no pueden por si mismas satisfacer toda la demanda energética de una sociedad moderna. Sin embargo existen estudios que demuestran que es perfectamente posible. También la integración efectiva y práctica de varias fuentes de energías renovables en la red energética de países desarrollados a unos niveles que los detractores afirmaban tiempo atras que eran imposibles, lo corroboran. Muchas de las fuentes de energía renovables son intermitentes pero complementarias. Otras como el biogás y la biomasa son tan flexibles en su uso como los combustibles fósiles. Por ello se puede afirmar sin lugar a dudas que la conjunción de varios tipos de energías renovables podría satisfacer la demanda total de energía de un país moderno. Solo falta la voluntad y el valor político para hacerlo.
Sin embargo no todos los problemas se pudieron detener ya que en la central de Fukushima I se están produciendo varias explosiones y existe una amenaza real de fusión del núcleo y de emisión de contaminantes radiactivos al medio ambiente. El propio ministro de Exteriores japonés Takeaki Matsumoto llegó a reconocer hoy que el nivel de radiactividad provocado por el fuego en el reactor número 4 de la central “podría afectar a la salud” humana. Por su parte el presidente de la francesa Autoridad de la Seguridad Nuclear afirmó que el incidente de la central nuclear de Fukushima se eleva al nivel 6 de una escala internacional que asciende a un máximo de 7. Debido a este problema el gobierno japonés pidió el sábado pasado que más de 200.000 personas evacuen la zona de alrededor en un radio de 20 Km de la central.
Existe un riesgo muy real que la muy nociva radiación de la central, ya declarada fuera de control, llegue a la ciudad más poblada del mundo, Tokio. Ante esto el pánico ha atenazado a la población que ha comenzado a hacer acopio de alimentos con el fin de abandonar la ciudad.
En este catastrófico clima, se reabre el debate entorno a la conveniencia, seguridad y viabilidad de las centrales nucleares a nivel mundial. En los últimos años poderosos sectores industriales han promovido la instalación de este tipo de centrales con el argumento de que al no emitir CO2 serían un eficaz método de lucha contra el cambio climático y una eficaz herramienta para cumplir los compromisos internacionales de reducción de emisiones. Se puede afirmar que la energía nuclear vivía hasta el momento un nuevo auge. El desastre japonés supone sin lugar a dudas un duro revés para estos promotores, al mostrar lo terriblemente peligrosas que pueden ser este tipo de centrales.
En respuesta a esta situación, diversos países europeos han tomado medidas limitando, al menos momentáneamente , la expansión de la potencia nuclear. Suiza anunció la suspensión de licencias para la ejecución de nuevas plantas nucleares mientras se comprometía a revisar la ya existentes. Finlandia anunció que efectuaría una profunda revisión de su normativa nuclear. Por su parte La canciller alemana Angela Merkel, decreto el cierre con una moratoria por 3 meses, de 7 centrales nucleares antiguas las, según las palabras de la mandataria germana, “puestas en servicio antes del final de 1980” hasta que sea revisada su seguridad.
Sin embargo a debate entran no solo las instalaciones proyectadas sino también las ya ejecutadas y particularmente las que tienen un número importante de años.
En España a raíz de los hechos de Japón se ha reavivado la polémica en torno a las 9 centrales nucleares operativas en el país en relación a su seguridad y en este caso particularmente a la vulnerabilidad ante los sismos.
Algunas voces se han alzado proclamando la seguridad ante la amenaza sísmica de las centrales nucleares españolas. Al respecto Luís Suárez, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG), afirmó en nota informativa publicada ayer que “ las nueve centrales nucleares que hay en España no están situadas en las zonas de riesgo sísmico peninsular". "No se ha producido ningún terremoto de magnitud 6 o mayor en las áreas en las que están ubicadas". Sin embargo la ocurrencia de terremotos en regiones donde se asientan algunas de ellas (Cofrentes y de Trillo I por ejemplo) es real, tal como lo demuestra el registro sismológico del Instituto Geográfico Nacional que se puede visitar por internet. Por tanto, aunque pueda ser improbable, no es posible descartar totalmente que se pueda producir uno de intensidad mayor que pueda poner en riesgo la seguridad de dichas centrales.
Por su parte México cuenta con dos centrales nucleares situadas en el estado de Veracruz, las de Laguna verde I y II. Este estado pese a que no esta en una zona de máximo riesgo, considerando que se trata de un país que se asienta en el denominado cinturón de fuego, ha sufrido algunos importantes sismos, siendo el más reciente el del pasado 25 de Febrero con epicentro en Sayula de Alemán de intensidad de 6.0 ,a sólo 133 km. de las centrales nucleares. El más intenso terremoto registrado en el estado se dio en 1973 el cual tuvo una potencia de 7.3, (aunque según otras fuentes oficiales pudo llegar a los 8.6 grados) y causó un importante número de víctimas y daños materiales. Afortunadamente el año en que ocurrió este fenómeno aún no estaban construidas las centrales nucleares.
Argentina por su parte cuanta con dos centrales nucleares activas y otra más en fase final de construcción. La central de Embalse situada en la provincia de Córdoba, si presenta algún riesgo sísmico. Estando este prácticamente ausente en las centrales de Atucha I y II
Sin embargo no es solo el peligro sísmico el que hace potencialmente catastróficos las centrales nucleares. Existen numerosos riesgos que pueden provocar un accidente nuclear. Entre ellos los fallos humanos y técnicos, las averias o la tan remarcada amenaza terrorista ante la que algunos expertos afirman que nada se podría hacer para detenerla.
Es aquí donde surgen las principales cuestiones en torno a esta fuente de energía. ¿Realmente es necesario contar con esta fuente de energía tan arriesgada y peligrosa? ¿No es acaso estar jugando con fuego? La energía nuclear pese a que los partidarios de la misma dicen que es limpia porque no emite CO2, produce otros contaminantes muy peligrosos que han de ser muy bien controlados durante muchos años para no causar daños, siendo esto último además muy costoso ¿Podemos asegurar que tendremos la capacidad y la posibilidad de controlar los residuos y las centrales nucleares en óptimas condiciones por tanto tiempo en un mundo imprevisible y cambiante tanto geológica como políticamente?. Difícilmente…
El pueblo de Japón puede recuperarse materialmente de un terremoto y de un Tsunami en relativamente poco tiempo, sin embargo poco pueden hacer con la radiación emitida por una central nuclear que puede hacer inhabitable una porción de su territorio por muchas décadas.
La auténtica alternativa sustentable, pese a quien pese, pasa por apostar a las energías renovables (solar, eólica, biomasa, geotérmica) que no producen emisiones algunas contaminantes en su funcionamiento y que en caso de avería o catástrofe natural, no tienen mayor prejuicio para la población que el dejar de generar energía.
Muchos defensores de la energía nuclear afirman que la suya es la única alternativa viable para contener el calentamiento global y que las energías renovables no pueden por si mismas satisfacer toda la demanda energética de una sociedad moderna. Sin embargo existen estudios que demuestran que es perfectamente posible. También la integración efectiva y práctica de varias fuentes de energías renovables en la red energética de países desarrollados a unos niveles que los detractores afirmaban tiempo atras que eran imposibles, lo corroboran. Muchas de las fuentes de energía renovables son intermitentes pero complementarias. Otras como el biogás y la biomasa son tan flexibles en su uso como los combustibles fósiles. Por ello se puede afirmar sin lugar a dudas que la conjunción de varios tipos de energías renovables podría satisfacer la demanda total de energía de un país moderno. Solo falta la voluntad y el valor político para hacerlo.
Fuente:
sitiosolar